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Cercados para caza diseñados para proteger y asegurar tu terreno

Vallado de fincas para caza

Si tienes una finca y estás pensando en cerrarla, lo mejor es hacerlo con cabeza. No todos los terrenos son iguales ni todos los vallados sirven para lo mismo. Por eso ofrecemos soluciones profesionales para cercar un coto cuando hace falta.

En Cercados Barcelona te orientamos sobre qué tipo de cierre aguanta mejor y qué detalles mirar antes de empezar, ya sea para realizar un buen cerramiento o para proteger una finca, para que el trabajo quede firme y dure mucho tiempo.

Por qué conviene vallar un coto de caza

Un coto bien vallado da tranquilidad. Evita la entrada de furtivos, mantiene a los animales donde deben estar y ayuda a organizar mejor las jornadas.

No se trata solo de marcar el terreno, sino de proteger lo que hay dentro. Con un buen cierre, ya sea para cercar una finca de caza o mantener un coto en orden, los problemas se reducen y el cuidado del espacio se vuelve mucho más sencillo.

Qué hay que saber antes de vallar una finca de caza

Antes de instalar la valla en su finca de caza hay que echar un ojo a la normativa. Cada comunidad pone sus reglas y, claro, no todas son iguales. En unas piden más hectáreas, en otras menos. Lo importante es revisar eso antes de mover tierra.

Por ejemplo, lo habitual es que un coto de caza menor necesite al menos unas 250 hectáreas. Para un coto de caza mayor, la superficie mínima suele rondar las 500 hectáreas. En algunos casos, como los cotos deportivos o comerciales, pueden exigir entre 500 y 1.000 hectáreas.

Pero conviene preguntar en el ayuntamiento, por si acaso, porque estas cifras pueden variar según la normativa local.

Luego toca presentar la solicitud del cerramiento, que no tiene mucho misterio. Se hace en el ayuntamiento y sirve para dejarlo todo en regla.
Y con eso listo, ya se puede montar la valla con tranquilidad. Así la finca queda protegida y la caza se gestiona sin complicaciones.

Tipos de vallado: cinegético, ganadero y anudado

Montamos todo tipo de cercados. Cada finca pide algo distinto: unas necesitan cerramientos fuertes por el tipo de terreno, otras buscan simplemente marcar los límites. Tenemos cercados cinegéticos, ganaderos y también los anudados, que son de los más comunes.

Además, trabajamos con soluciones como la malla de simple torsión o las vallas electrosoldadas, muy utilizadas en fincas cinegéticas y en proyectos similares a los de nuestros clientes.

El anudado se usa mucho. Está hecho con hilos horizontales y verticales que forman cuadros. Es una valla muy práctica, sobre todo en fincas grandes de caza o de ganado.

Normalmente se sujeta con postes de madera, aunque si se prefiere, también se puede montar con hierro. Una opción muy utilizada cuando se busca cercar un coto con garantías, aunque depende del terreno y del gusto de cada uno.

Dentro de los anudados hay dos versiones. Una es la de muelle, donde el alambre vertical se enrolla en el horizontal, y otra, la de nudo independiente o de alta tensión, que lleva un tercer hilo para darle más fuerza y que dure más tiempo. Este tipo es el más usado en fincas cinegéticas porque aguanta mucho.

Las mallas pueden tener grosores desde 1,9 hasta 3 milímetros y alturas entre 80 centímetros y 2 metros. Cada modelo tiene su código.

Por ejemplo, una malla 200/22/15 significa 2 metros de alto, 22 hilos horizontales y 15 centímetros entre los verticales. Es una forma rápida de saber qué estás comprando sin complicarte.

Costes y aspectos a tener en cuenta al cercar un coto

El precio cambia mucho, la verdad. No es lo mismo vallar una finca llana que una llena de piedras o con desniveles.

En el terreno plano el trabajo va más rápido y se gasta menos material. Cuando hay cuestas o zonas duras, se tarda más y el coste sube, eso pasa siempre.

También influye si se puede entrar bien con los camiones. Si el acceso es cómodo, el transporte no encarece tanto. Pero si hay que ir poco a poco o usar otra maquinaria, el precio se nota.

Por eso, antes de decir una cifra, lo mejor es ver el sitio en persona.

Cómo preparamos una finca de caza para cercar un coto

Cuando toca vallar una finca cinegética, lo primero es mirar qué animales hay dentro. No es igual preparar un cierre para ciervos que para jabalíes o corzos. Cada especie necesita su altura y su espacio.

En la mayoría de los casos, las vallas para gamos, jabalíes o corzos se montan entre 1,60 y 1,80 metros. Si hay ciervos, se sube hasta unos 2,20 metros, porque saltan más y hay que asegurar el cierre. Son medidas que funcionan bien en campo y evitan sustos.

La separación entre los postes también cambia. Para los jabalíes, se dejan unos 2 a 4 metros, y para los ciervos algo más, entre 4 y 6 metros. Así se mantiene la tensión del alambre sin que se deforme la línea.

Otra cosa importante es la profundidad del poste. En zonas con muchos jabalíes, conviene clavarlos o enterrarlos unos 20 centímetros más, porque son fuertes y tienden a levantar el suelo buscando paso. Con ese refuerzo, la valla aguanta mucho mejor, algo esencial cuando se quiere cercar un coto con garantías.